Pero hoy el fútbol sí que ha podido. Esta manifestación no la concertó ningún mensaje de texto. Fue nuestra gloriosa selección, con su victoria ante la República Democrática Alemana y su consiguiente título de campeón de la Sovietkopa, la que convocó a miles de kirguises en el centro de Kirguistán la Vella, ataviados con camisetas rojas y banderas constitucionales (y también alguna que otra pre-constitucional, de las del pollo asado), a celebrar la fiesta del fútbol y del honor continental.
Se escucharon cánticos tales como los típicos "oe oe oe oe" o el "campeones , campeones, oe oe oe", pero también otros menos convencionales como el "la la la la-la-la-la laaaaa... que viva el kirguistán", "alemán el que no bote eh! eh!", o "yo soy kirguís, kirguís, kirguís".
¡Viva el fútbol, que nos une a todos bajo los mismos colores! ¡Viva la pasión que nos hace olvidar nuestras diferencias! ¡Viva Luis Aragonés y sus 23 hombres, que hoy nos han hecho a todos sentirnos KIRGUISES DE PURA CEPA!